Archidiocesis de Madrid – Patricia Barrero, coordinadora de voluntarios de Nártex: «Cada visitante a una iglesia es una oportunidad de evangelizarlo»
A Mari Luz, voluntaria de Nártex en los Proyectos de Verano del año pasado, el padre de una familia madrileña de vacaciones en Conques (Francia) le dijo, después de su explicación sobre el tímpano de una iglesia: «Soy economista, para mí esto era puro marketing; jamás hubiera dado la lectura que acabas de hacer». «La lectura era —le respondió ella—, lo adivinarás porque ya llevas un rato conmigo, sobre el amor de Dios».
La asociación Nártex, cuyo objetivo es profundizar en el auténtico sentido del arte cristiano, mantiene abierto el plazo de inscripción para los voluntarios que este verano quieran participar en sus proyectos. Se trata de estancias de entre 2 y 5 semanas en iglesias o catedrales europeas, en las que grupos de guías voluntarios de distintas nacionalidades se ponen a disposición de los turistas de su misma lengua para, desde la fe, acogerles y guiarles en su visita al monumento.
Patricia Barrero, graduada en Historia del Arte y archivera, es desde 2019 la coordinadora de voluntarios de la asociación. Explica que el proyecto se hace en colaboración con otras entidades europeas para el intercambio de voluntarios. «En España tenemos tanto envío a otros países como recepción de voluntarios de fuera». Destaca la importancia de que el proyecto se cubra con varios voluntarios, «los proyectos son en comunidad; ellos conviven, y eso une mucho, pero además crean una comunidad de fe poque rezan juntos, ofrecen el día juntos en la iglesia que les ha tocado, y eso crea lazos que van más allá de una simple estancia de 15 días».

El segundo aspecto que Nartex cuida mucho es la acogida de los visitantes. «Cada uno es una oportunidad de evangelizarlo». «Cada día hay menos conocimiento de todo lo relacionado con la fe religiosa —justifica—; hay claves que nuestros abuelos entendían y que ahora no. Algunos no saben ni quién es Jesús». Hacen suyo así ese llamado del Papa Francisco, «que todas las iglesias tengan las puertas abiertas y sean hospital de campaña», y así los visitantes «puedan tener un encuentro con el Señor a través de nuestras palabras».
Además, sostiene, «ahora los guías se escapan de contar en el recorrido» aspectos como qué significa una planta de cruz latina, «que remite al Cuerpo místico de Cristo», o una circular, «infinitud», o por qué el altar está en el centro, y en lo alto. «En España ahora mismo hay mucha incultura, por eso se les forma antes a los voluntarios».

Proceso de selección y formación
Efectivamente, el proceso de la selección de los voluntarios lleva un tiempo y requiere de una formación específica. El año pasado se inscribieron 70 personas; una experiencia que está abierta a jóvenes de entre 18 y 30 años que no necesariamente han de ser expertos en la materia. Porque en esta formación «se les dan las herramientas y los conocimientos mínimos para que pueda explicar cualquier tipo de iglesia». Así, se les habla de la asociación y hay charlas de espacio religioso, iconografía, liturgia y arquitectura, así como se hacen supuesto prácticos y una visita guiada práctica.
Después se celebra una Misa de envío y se les entrega una cruz a cada uno, y se completa con una hora de Arte y Oración, otra de las actividades que organiza la asociación y que consiste en una adoración al Santísimo con una obra de arte. «Se trata no solo de estudiar las cosas, sino de rezar el templo y empaparte de él», señala Patricia. De hecho, en el lugar de destino hay también una formación concreta.

Después llegará la asignación de los destinos, que son tan variados como Toledo, Huesca, Delft (Países Bajos), Constanza (Alemania), Burdeos (Francia), Florencia (Italia), París (aquí el proyecto es en Notre Dame) y Oxford (aún por confirmar este año) entre otros. En Madrid, el proyecto se lleva a cabo en la Colegiata de San Isidro, la Basílica de San Miguel y la parroquia de San Ginés.
El alojamiento se hace en pisos compartidos, seminarios, albergues… En el caso de Madrid, los voluntarios duermen en el Centro Juvenil Santa María de la Cabeza. La organización cubre el alojamiento y la manutención, y proporciona un día y medio o dos de descanso en función de las necesidades de la iglesia en la que están destinados. «La experiencia es en general muy buena, la mayoría quieren repetir». Por eso, Nártex ha establecido un límite de tres años como máximo.

Y para la propia organización, a pesar de ser mucho trabajo para una entidad que es de voluntarios y de voluntariado, «nos reporta mucho espiritualmente; esto lo hacemos como un servicio a la Iglesia».
Información e incripciones en los Proyectos de Verano en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Las inscripciones están abiertas hasta el 20 de abril.







