Archidiocesis de Madrid – Jóvenes de la parroquia María Madre del Amor Hermoso viven una experiencia misionera en Sierra Leona: «Vinimos con la ilusión de ayudar, pero éramos nosotros los que estábamos recibiendo el mayor regalo»


El padre David Benito, sacerdote diocesano de Madrid, vicario parroquial de María, Madre del Amor Hermoso, en Villaverde Bajo, y capellán del colegio Edith Stein de Orcasitas, está acompañando durante este mes de julio una experiencia misionera en Sierra Leona junto a un grupo de 9 voluntarios.

«Me siento un privilegiado porque realmente lo vivo así», afirma. «Acompaño a estos voluntarios que han dejado sus ocupaciones en Madrid, dedicando su tiempo de vacaciones para venir a un lugar que muchos considerarían remoto y traer la alegría del Evangelio, la experiencia del amor de Dios, a nuestros hermanos de África».

WhatsApp Image 2026 07 16 at 19.30.5031

Desde hace cuatro años, la parroquia, junto con otras realidades eclesiales, organiza esta misión en Sierra Leona. «Una vez más hemos podido ser testigos de la capacidad transformadora que tiene esta experiencia para todos los que la viven».

Durante las ediciones anteriores, el grupo estuvo acompañado por el párroco, el padre Carlos. Este año ha sido el padre David Benito quien ha asumido esa tarea. «Me siento muy afortunado de poder experimentar en primera persona la riqueza de la Iglesia universal; de saberse miembro de esta Madre que es la Iglesia a muchos kilómetros de casa; de experimentar la fraternidad de quienes llevan años entregando su vida al Señor en la misión y ser consciente de nuevo de la llamada universal de todos los bautizados al apostolado».

Como sacerdote, reconoce además haber redescubierto la belleza de su ministerio. «Poder llevar a Jesucristo en los sacramentos a cualquier rincón del mundo. Es una belleza que no conoce fronteras».

 WhatsApp Image 2026 07 16 at 19.30.501

«Nos han enseñado a afrontar la vida con ilusión»

Dos de esas voluntarias son Olga y Carmen tienen 21 años, viven en Madrid y este verano participan en la misión que la parroquia María, Madre del Amor Hermoso organiza en Sierra Leona. Ambas coinciden en que «esta experiencia ha cambiado por completo» su forma de entender la vida.

«Vinimos con la ilusión de ayudar, pero muy pronto nos dimos cuenta de que éramos nosotras las que estábamos recibiendo el mayor regalo», explica Olga. «Hemos recibido mucho más de lo que jamás podríamos haber imaginado».

Durante estas semanas han conocido a niños, familias y comunidades que afrontan enormes dificultades materiales. Sin embargo, lo que más les ha impresionado ha sido su manera de vivir.

«Nos han enseñado a afrontar la vida con ilusión». A pesar de las dificultades, «son capaces de sonreír, de compartir y de vivir con esperanza». En definitiva, «nos ha emocionado especialmente la forma en la que celebran cada misa, con una alegría, una fe y un entusiasmo que contagian».

WhatsApp Image 2026 07 16 at 19.30.5111

«Volveríamos una y mil veces».

Además del trabajo de voluntariado, han podido descubrir «lugares preciosos y una cultura llena de vida». «Esta experiencia me ha enseñado que la felicidad no está en las grandes cosas, sino en compartir con los demás lo que tenemos», añade Olga.

Para Carmen, el viaje también ha supuesto un cambio profundo. «Nos ha hecho replantearnos muchas cosas», especialmente aquello que «creemos imprescindible en nuestro día a día». Aquí hemos descubierto que «se puede ser feliz con muy poco y que la mayor riqueza está en las personas». «Es un país con grandes desafíos y donde la corrupción hace que muchas oportunidades dependan del dinero o del engaño». Pero, aun así, «hemos encontrado personas extraordinarias que nunca pierden la esperanza y que siguen luchando cada día por salir adelante y alcanzar sus sueños», afirma la joven.

Al hacer balance de la experiencia, reconocen que se llevan «un aprendizaje inmenso, recuerdos imborrables y un cariño enorme por todas las personas que hemos conocido». Especialmente «por los niños que, cada vez que nos veían, corrían a saludarnos y nos llamaban «opoto» con una sonrisa». «Volveríamos una y mil veces». Esta experiencia ha cambiado nuestra forma de entender la vida. «Nos ha ayudado a dejar de pensar tanto en nosotros mismos, a valorar lo que tenemos y a vivir con un corazón mucho más agradecido», reconocen las voluntarias.

WhatsApp Image 2026 07 16 at 19.30.481

«El cristianismo no conoce fronteras»

Durante los primeros días, el grupo ha desarrollado su labor en Mange Bureh, una zona rural, junto a las hermanas Misioneras Clarisas y al padre Pepe, Misionero de Cristo para la Iglesia Universal, al que entregaron un cáliz que perteneció a D. José AntonIo Álvarez, obispo auxiliar de Madrid, que falleció el pasado 1 de octubre de 2025, y que «su familia quiso donar a la Misión».

Allí han conocido de cerca una misión católica que coordina 7 escuelas primarias, 2 de secundaria y 2 jardines de infancia. «Realizan una labor inmensa ofreciendo una educación digna y de calidad, pero también transmitiendo el Evangelio, la oración, la fraternidad, la necesidad del perdón y la dimensión trascendente de la persona», explica el padre David.

En una región donde la mayoría de la población es musulmana, el sacerdote destaca también el valor del diálogo entre religiones. «Hemos comprobado que el cristianismo no conoce fronteras. Podemos encontrar muchos espacios de encuentro, de aprendizaje mutuo e incluso de oración compartida».

WhatsApp Image 2026 07 20 at 10.53.581

Además del trabajo educativo, los voluntarios han acompañado al padre Pepe en sus visitas a distintas aldeas, donde desarrolla tareas de catequesis, atención sanitaria, escucha y acompañamiento. «Allí hemos descubierto que somos más beneficiarios que protagonistas de esta misión». Pensamos que «venimos a dar», pero «el Señor nos devuelve el ciento por uno». Quizá ofrecemos una pequeña ayuda material o formativa, pero «recibimos mucho más: sonrisas, abrazos, esperanza y una enorme lección de humanidad».

Uno de los aspectos que más ha impresionado a los voluntarios ha sido la acogida de la población. «Nos ha cautivado la alegría de los niños, la sencillez de las personas, el deseo de pasar tiempo con nosotros, de rezar, de escucharnos, de jugar y de compartir la vida». En definitiva, «es una experiencia que toca profundamente el corazón».

Para el sacerdote, Mange Bureh ha sido una muestra del «gran corazón que habita en cada persona» y un recordatorio de «la llamada que todos los bautizados tenemos a llevar la alegría de Jesucristo a todos los rincones de la tierra».

Screenshot 2026 07 20 at 10 09 15 WhatsApp

 Segunda etapa en Lunsar

La misión continúa ahora en Lunsar, una ciudad de mayor tamaño donde la Iglesia desarrolla desde hace años una «intensa labor evangelizadora y social». Allí colaboran con las hermanas misioneras Clarisas, que acogen voluntarios desde hace tiempo, y conocen también el trabajo de los hermanos de San Juan de Dios en el hospital y de las hermanas de San José de Cluny.

Los voluntarios participan en una gran escuela infantil, primaria y secundaria para más de 2.000 alumnas, con un pequeño internado, así como en un centro de formación profesional destinado especialmente a mujeres que han vivido situaciones de vulnerabilidad. «En esta escuela reciben formación en costura, cocina, informática y otros oficios que les permiten encontrar un trabajo digno y salir adelante».

Las religiosas desarrollan además una importante labor de atención nutricional para los niños de la zona y acompañan comunidades cercanas, donde los voluntarios siguen compartiendo la vida cotidiana de las familias.

«Hemos vuelto a encontrarnos con esa alegría y esa sencillez que cautivan el corazón de cualquiera y hemos podido llevar, humildemente, un poco de la alegría del Evangelio», explica el sacerdote.

WhatsApp Image 2026 07 16 at 19.30.4931

Una invitación a la oración

«Os invito a rezar por nosotros y por tantos misioneros y misioneras que entregan su vida con enorme generosidad desde hace muchos años. Y también a preguntarnos cómo podemos llevar a Jesucristo en nuestros propios ambientes. Por ello, si alguna vez tenéis la oportunidad, «os animo a vivir una experiencia de misión ad gentes. Es una riqueza inmensa que transforma la vida», concluye el padre David Benito.

 

 





Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: jose galvez.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad