La Comunidad de Madrid arranca la segunda temporada de El Real en Hospitales para acercar las artes escénicas y musicales a pacientes ingresados
La Comunidad de Madrid arranca la segunda temporada de El Real en Hospitales, en colaboración con el Teatro Real, para acercar las artes escénicas y musicales a los pacientes ingresados en la red de hospitales públicos. Para esta nueva edición, se ha elegido La Cenicienta, una opereta de Pauline Viardot apta para todos los públicos, en una iniciativa que se enmarca en el modelo de la atención sanitaria pública, incorporando propuestas culturales adaptadas a las personas en el entorno hospitalario.
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha asistido a esta primera proyección, en el Hospital público Infantil Universitario Niño Jesús de la capital, acompañada por el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón. “Es un gran ejemplo de lo que significa la humanización de la asistencia sanitaria, porque supone acercar entretenimiento al hospital consiguiendo que por un momento los pacientes puedan dejar a un lado la enfermedad y disfrutar en familia de clásicos como éste”, ha manifestado.
Esta versión de La Cenicienta reinterpreta el cuento original a través de la música, el humor y la imaginación, y transmite valores como la bondad, el talento, el esfuerzo y la capacidad de superación.
El Real en Hospitales comenzó en enero de 2025 con la proyección de Carmen en versión ballet. Durante la primera temporada se programaron además el documental En el corazón del Real, la ópera en corto El barbero de Sevilla, la Séptima Sinfonía de Beethoven y una producción del New York City Ballet. Las obras se pudieron ver en salones de actos y a través de los circuitos internos de televisión, permitiendo a pacientes y familiares disfrutarlas también desde las habitaciones.
Esta iniciativa se enmarca en la Estrategia de Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid y refuerza el compromiso de la sanidad pública madrileña con una atención humanizada. Se alinea, además, con la evidencia recogida por la Organización Mundial de la Salud en 2019 sobre la contribución de las artes a la salud, no sólo como recurso terapéutico no farmacológico, sino también como una herramienta para mejorar el bienestar emocional de pacientes y profesionales que les cuidan y atienden.








